10 CLAVES PARA REDUCIR LA GRASA ABDOMINAL MÁS RÁPIDO

El área más problemática para tonificar y recortar cuando se quiere bajar de peso suele ser el vientre. El abdomen de los humanos es el primer y último lugar donde el cuerpo almacena la grasa. Puedes culpar a los genes por permitir acumular grasa en esa zona para protegerse contra futuros períodos de hambre, o también, puedes culpar a la pereza a la hora de hacer ejercicio. En cualquier caso, deshacerse de la grasa abdominal es difícil.

Ahí van diez trucos eficaces para reducir esa grasa tan testaruda. Pero recuerda que son atajos, no la solución milagrosa al problema.

  1. Revisa tu dieta. Si fuera así de fácil, probablemente ni siquiera estarías leyendo este artículo. Así que no vamos a entrar en la filosofía de ‘comer limpio’, pero sí en la necesidad de revisar lo que está entrando en el cuerpo si realmente lo que se desea es ver algún cambio notable. Sigue disfrutando de los alimentos que te gustan, no te los prohíbas ya que es más probable que termines con un ataque de ansiedad. Sin embargo, controla las porciones y la frecuencia de las ingestas. Recompensa tus esfuerzos, con sentido común.
  2. Realiza 6 comidas pequeñas al día. Es una teoría verdadera. En lugar de hacer 3 comidas grandes al día, recorta las porciones/calorías a la mitad y distribúyelas en más comidas pequeñas. De esta manera, tu cuerpo digiere y procesa los azúcares mejor, pues a medida que se absorben es más fácil obtener energía en lugar de quedar almacenados bajo una capa de piel como la grasa. Básicamente, lo que se consigue es acelerar el metabolismo.
  3. Bebe, al menos, 2 litros de agua al día. O más si eres más alto o más pesado que la media. Para tener un metabolismo saludable es imprescindible que las células estén bien hidratadas. Si las células y los órganos están secos, no serán capaces de llegar a su nivel óptimo, por lo tanto, no utilizarán todos los nutrientes y energía que están alimentando, y se almacenarán como grasa. Así que, ¡empieza a beber más agua!
  4. Duerme 8 horas cada noche. Si no estás recibiendo 7-8 horas de sueño diariamente, tu cuerpo no permanecerá en equilibrio, lo que significa que no funcionará al 100%. El resultado de ello hará que te sientas lento y se confundirá la falta de energía con el hambre, así que acabarás comiendo más añadiendo calorías extras e innecesarias a tu dieta. Una vez que empieces a dormir correctamente, notarás la diferencia de manera casi inmediata.
  5. Haz 20 minutos de ejercicio al día. Porque algo es mejor que nada y, al final, sumará. La mayoría de las veces, tendemos a sabotear nuestras iniciativas manteniendo una actitud de todo o nada. Pero eso es como prepararse para fracasar, porque la perfección es exagerada. Así que vamos a apuntar más bajo y vamos a proponernos esos 20 minutos, que en un día entero es fácilmente manejable. Piensa que sólo moviendo tu cuerpo evitas el sedentarismo. Empezarás a sentirse más activo y enérgico, y no te impacientes si no ves cambios visibles en el exterior de forma inmediata.
  6. Beber un vaso de agua con limón por la mañana en ayunas limpia tu sistema de toxinas e hidrata tus células. La presencia de fibra de pectina en el limón realiza el efecto de reducir el hambre. Si en el pasado has intentado matar tu apetito con bebidas como café o té, intenta el agua con limón a partir de ahora. Además de ingerir cero calorías, sus propiedades ayudan a limpiar el colon y a reducir la grasa abdominal.
  7. Come más fibra. Si llevas un estilo de vida afanado con un horario de trabajo agitado, es probable que no estés recibiendo suficiente fibra en el cuerpo, que en su mayoría proviene de frutas y verduras crudas. Así que incorpora más ensaladas y frutas enteras en tu dieta. Lo más probable es que notes un cambio para mejor en tu sistema digestivo y movimiento intestinal. Un colon más limpio y ligero es igual a una barriga más limpia y ligera.
  8. Reduce la sal y el azúcar lo más que puedas para minimizar la retención de agua y disminuir la ingesta de sodio. Evitar la sal no significa dejar de saborear las comidas, ya que puedes hacerlo con otras hierbas y especias en su lugar. Evitar las comidas preparadas es también una opción, ya que están cargadas de sal. Además, el azúcar es un carbohidrato puro y simple. Tiene valor nutricional cero y te hace anhelarlo aún más cuando el azúcar inicial se desgasta, creando un círculo vicioso. Una vez que seas capaz de romper la adicción al azúcar, inmediatamente te sentirás mucho mejor con tu propio cuerpo.
  9. Come grasas buenas. La clave, como en todo, es el equilibrio. Toma grasa para quemar grasa. El azúcar es lo que engorda, no la grasa. Las grasas buenas incluyen alimentos ricos en Omega 3, como salmón, aguacate y nueces. Estos alimentos están llenos de nutrientes que ayudan a mantenerte saciado durante todo el día. Así que no te alejes de las grasas buenas.
  10. Mantenerse. Solemos empezar motivados a la hora de introducir hábitos más saludables en nuestra vida, e incluso logramos autoestimularnos lo suficiente para ver un buen progreso. Pero, con el tiempo, la satisfacción se pone de manifiesto y empezamos a aflojarnos, terminando donde empezamos. Así comienza el proceso de ganancia-pérdida-ganancia. La parte más difícil es mantenerlo y mantener la motivación y los esfuerzos.

Referencia:

  • Disha Bathija, 10 Hacks To Reduce Tummy Flab Faster. Para LifeHacker India (Revisado en Marzo 2017)
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