TAILANDIA EXPRESS EN 11 DÍAS

TAILANDIA EXPRESS EN 11 DÍAS

Si estás leyendo este diario es porque estás planeando un viaje a Tailandia o tienes cierto interés en ir y eso me gusta; desde estas líneas te animo enormemente porque es un viaje espectacular, con grandes experiencias en todo momento. En este diario o guía voy a describir la ruta que seguí por si te puede servir de ayuda o de referencia. He querido plasmarlo de esta manera porque para mí ha sido un viaje increíble y estoy agradecido que la hayas elegido y dediques tu tiempo para leerla.

Tengo que mencionar que junto a mi hermana organizamos el viaje desde España; los vuelos, transportes principales y hoteles. Una vez en cada sitio, decidíamos si reservábamos una excursión cerrada por agencia o seguíamos coordinándolo por nuestra cuenta. La guía en la que nos basamos para organizar todo fue ésta, en la cual recomiendan el siguiente portal para hacer la reserva de varios medios de transporte y conexiones dentro del país.

DÍA 1: BANGKOK

Tras el vuelo desde Madrid haciendo escala en Helsinki llegamos al aeropuerto de Bangkok donde cogimos un taxi por 500baht / 12,5€ entre los 2, por no perder mucho tiempo ya que solo íbamos a estar un allí un día. También puedes coger un autobús (S1) bastante más económico. El alojamiento elegido fue el Rambuttri Village Plaza en Khaosan Road, la calle famosa donde se alojan la mayoría de los mochileros que pasan por Bangkok. Tras dejar las maletas en el hotel y sin poder darnos una ducha ya que aún era temprano para el check-in fuimos a ver las maravillas de Bangkok visitando los templos más importantes de la ciudad como: el Wat Pho y Buda Reclinado, el Wat Traimit y buda de oro o el Gran Palacio Real, entre otros. Es requisito indispensable entrar con pantalones debajo de la rodilla y con los hombros cubiertos como respeto a buda. Si llevas pantalón corto, no te preocupes, porque hay muchas tiendas que venden pantalones bombachos de colores por 100baht / 2,5€ y así ya tienes el primer recuerdo de Tailandia. También cogimos un barco que cruzaba el río Chao Phraya para ver el templo el Wat Arun. Todo esto puedes perfectamente hacerlo a pie aunque también existe la opción del express boat (barco) por el río o del skytrain (metro).

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Durante el día no parábamos mucho para comer, en Tailandia hay cientos de puestos en la calle donde venden fruta y otros platos típicos como el pad Thai (fideos de arroz)..En nuestro caso, nos alimentábamos básicamente de agua de coco y fruta tropical durante el día y solo hacíamos una comida (merienda-cena) en un restaurante sobre las 18-20h de la tarde después de ver los principales atractivos de cada sitio.

Decidimos no ir al mercado más grande de Bangkok: Chatuchak, ni a los flotantes tan mencionados en las guías: Damnoen Saduak o Amphawa porque se encontraban algo más alejados pero si optamos por recorrer las zonas de little India y Chinatown, caracterizadas, sobre todo ésta última, por la cantidad de puestos de comida en la calle.

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Otros planes que puedes hacer (y nosotros no hicimos) sería recorrer la zona comercial de Siam o alquilar una barca para explorar los mejores canales de Bangkok.

Tras visitar Chinatown y ya algo cansados debido al jet lag del viaje cogimos un tuk-tuk, una de las formas más rápidas y económicas para desplazarse en Tailandia, eso sí, el precio nunca está fijado por lo se acuerda antes de montar. Nos llevó al hotel donde ya pudimos darnos una buena ducha, nos preparamos y salimos a cenar. Anochece sobre las 18:30h, de esta manera aprovechamos gran parte de luz solar para visitar y ver los sitios y el ocio lo dejábamos para más tarde, cuando anochece.

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Para cenar solía buscar restaurantes veganos en google maps. Aunque es verdad que en Tailandia, debido a su cultura y gastronomía, en todos o casi todos los sitios te ofrecen la opción vegetariana. Aún así, yo prefería siempre los veganos y así evitar sorpresas inesperadas. En esta ocasión fuimos a: Ethos. Sinceramente uno de los restaurantes que más me gustó, tanto la comida vegana y saludable, como la filosofía y el ambiente, cenamos sentados en el suelo sobre mesas bajas. Tras un poco de relax nos pusimos de nuevo el calzado; en la mayoría de los sitios hay que descalzarse para entrar; nos fuimos a dar una vuelta de nuevo por Khaosan Road y las calles de alrededor, un sitio bastante concurrido en la noche para cenar, tomar algo, hacer alguna compra, darte un masaje tailandés o incluso hacerte un traje a medida. Nosotros, en primer lugar nos tomamos una cerveza en un sitio bastante chulo, era el único negocio que no tenía promotores en la puerta llamándote para entrar y después continuamos con un masaje de pies como recompensa a un día tan «movidito» sabiendo bien que los que nos esperaban iban a ser igual o aún con más movimiento.

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DÍA 2 AYUTTHAYA

Tras levantarnos, ducharnos y tomarnos el probiótico diario salimos para coger una minivan, un viaje de 1,5h que nos llevaría a la ciudad de Ayutthaya. Cuando llegamos, optamos por andar hasta su parque histórico (patrimonio de la humanidad por la UNESCO). Aquí prefiero que os deleiteis con las imágenes y me guardaré las palabras para más adelante.

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Como podéis ver llevábamos la mochila a cuestas, lo cual no fue la mejor opción para mi hermana, pero la estación de tren donde teníamos que ir más tarde estaba en dirección contraria al parque, por eso la animé para que ese día hiciéramos un poco de ejercicio extra llevando la mochila con nosotros como verdaderos mochileros. Tras ver el parque, sus templos, con alguna parada para tomar un coco y reponer energía, cogimos un tuk-tuk que nos llevó a la estación de tren. Ahí si dejamos la mochila en consigna y como aún teníamos tiempo decidimos ir a ver un floating market (mercado flotante). Luego volvimos hacia la estación y cenamos en un restaurante por allí que ofrecía opciones vegetarianas y veganas: Jintana Service.

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Cogimos el tren nocturno desde Ayutthaya hasta Chiang Mai, lo cual fue otra experiencia a la lista. Teníamos billetes de 2ª clase y los vagones eran tipo literas, con un colchón fino, una manta y una almohada.  Cada cubículo era independiente con una cortinilla. La parte de abajo era plegable y se hacía cama o asientos normales con una mesita en medio.

Me considero una persona que se duerme con bastante facilidad y aún más cuando estoy cansado; hay ocasiones que me duermo en el avión incluso antes del despegue; pues bien, recuerdo que en el tren nocturno me desperté casi a cada hora, pero bueno, era la forma de seguir nuestro camino y como he dicho antes, fue una experiencia más. Por días como ese y otros que ya veréis si seguís leyendo, viajar en plan mochilero por Tailandia no es un viaje apto o al menos recomendable para todos los públicos. No todo es bonito y de color de rosa, hay muchas veces que tienes que ser fuerte, pensar porqué estás haciendo eso y seguir adelante con energía y una sonrisa.

DÍA 3: CHIANG MAI

Tras el viaje en tren llegamos a Chiang Mai, la segunda ciudad más grande de Tailandia, una ciudad en el norte que me encantó, tanto por todo lo que tiene por mostrar como por su gente. El hotel elegido para esta ocasión fue el BB Mantra Boutique and Budget, situado al noreste dentro de la ciudad antigua, que la separa del resto de la ciudad con una muralla. Muy cerca teníamos un mercado que fue perfecto para comprar la fruta de los siguientes 3 días que íbamos a pasar allí.

Como llegamos temprano y de nuevo, no podíamos hacer el check-in, dejamos las mochilas y aprovechamos la mañana para recorrer toda la ciudad antigua y sus principales templos. Lo cual vino muy bien ya que a primeras horas de la mañana no había apenas turistas. Durante el día interactuamos con varios tailandeses. El primero era un profesor de Bangkok que estaba de viaje con sus estudiantes y nos recomendó tanto la visita al templo plateado (que no lo había visto recomendado en ninguna otra guía) como el lugar donde reservar la excursión de los elefantes. Así que siguiendo sus consejos seguimos descubriendo la ciudad antigua mientras caminábamos visitando el resto de templos. Otro profesor tailandés, éste enseñaba a niños dentro de uno de los templos nos recomendó volver a los templos por la tarde para ver y escuchar los cantos y oraciones de los monjes. El templo plateado está al sur-oeste de la ciudad antigua, cruzando la muralla, un templo muy curioso y donde la mujer puede entrar al recinto pero no al templo.

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El coco es la fruta que más he comido; no solo bebía el agua sino que muchas veces comía también el poquito de carne que había en el interior con ayuda de una cuchara que me regaló una mujer de un puesto en el parque histórico de Ayutthaya. Diría que el durián es la segunda fruta que más comí, otra fruta tropical suave y cremosa, de color amarillento y bastante calórica; que la amas o la odias, por su fuerte olor. En muchos sitios tenían carteles de prohibido el durián e incluso en alguno con hasta multas. Pero yo era feliz con ella, ya que me alimentaba y daba suficiente energía para aguantar todo el día. En algunos sitios te regalaban algunos magosteen para tomar despues del durían.

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Saliendo del templo plateado nos cruzamos con otro tailandés, éste no sabemos si también era profesor pero sí que era del Sur, de la zona de Phuket y que estaba de vacaciones con su mujer. Nos recomendó ir a un mercado a las afueras y él mismo nos apalabró y consiguió un tuk-tuk por 100baths/2,5€ para los 2. El chico del tuk-tuk nos llevó a varias tiendas donde fabricaban allí mismo el producto: figuras hechas a mano cubiertas con cáscara de huevo y lacadas, textil de seda, joyería de plata. Allí mismo la trabajaban y la exponían para comprar a los turistas. Tras ese recorrido el tuk-tuk nos llevó de regreso al hotel donde tuvimos nuestra ducha, tan esperada y tras ello, salimos a cenar. Elegimos un vegano cerca del hotel: vegan heaven y luego seguimos dando una vuelta dentro de la ciudad antigua.

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DÍA 4: ELEPHANT HOME

Esta excursión la contratamos en una agencia recomendada por uno de los profesores la cual está en el sur-oeste de la ciudad antigua de Chiang Mai, de camino al templo plateado. Aunque cada vez se está controlando más, aún existen muchos lugares donde dan la oportunidad al turista de subirse encima de los elefantes y su guía o guarda tiene un gancho para controlarlo. Yo en este aspecto tenía claro lo que quería e iba a hacer, un turismo consciente. Nos recogieron en el hotel y nos llevaron al Elephant Home, un recinto abierto donde cuidan a los elefantes hasta su edad adulta cuando los liberan. Aquí tampoco voy a describir mucho lo que hicimos porque también prefiero que lo veáis, ¿una imagen vale más que mil palabras no? Algunas de las actividades que hicimos son: hacer energy balls para los elefantes, darles de comer, jugar con el barro, bañarnos con ellos,..

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Entre las distintas actividades con los elefantes paramos para comer, era un tipo buffet casi 100% vegetariano, exceptuando un stir-fried de verduras con pollo. Yo comí algo de arroz y algo de piña. Tras despedirnos de los elefantes nos dirigimos hacia unas cascadas cercanas donde disfrutamos de unas vistas espectaculares al mismo tiempo que nos refrescamos bajo los chorros de agua.

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Ese día fue una de las experiencias más bonitas, esa interacción tanto con los elefantes como con la naturaleza; fueron unos momentos increíbles e incluso le dije a mi hermana que era lo que más me había gustado, hasta el momento. Pero la verdad es que es un país que te sorprende cada día, cada lugar que visitas y cada momento, tiene su encanto.

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Nos llevaron de nuevo al hotel, donde nos dimos otra deseada ducha y salimos a dar una vuelta y seguir descubriendo las maravillas de Chiang Mai. Vimos el rezo y los cantos de los monjes en uno de los templos y para cenar elegimos otro restaurante vegano: Amrita Garden, un sitio bonito, con la filosofía que los características aunque la comida, no me sorprendió tanto.

Tras la cena fuimos a conocer la zona del Bazaar Nigh Market (mercado nocturno) el cual se encuentra fuera de la muralla pero se puede llegar caminando. Es una zona más nueva que la ciudad antigua, con hoteles más grandes, más establecimientos de ocio y el mercado para comprar recuerdos típicos de Tailandia, ropa y calzado falso, el típico traje a medida de las supuestas grandes marcas y los típicos food markets (mercados de comida) con una zona conjunta para comer donde en alguno de ellos, había música en directo. Tras una vuelta por allí volvimos al hotel en tuk-tuk.

DÍA 5: CHIANG RAI

Este día lo dedicamos a hacer la excursión a Chiang Rai, otra ciudad a unas 3h de Chiang Mai. Esta excursión también la reservamos en el mismo sitio que la de los elefantes.

Nos recogieron en el hotel en una mini van (furgoneta) y las 3 horas se redujeron a 2. A parte de la velocidad, adelantaba cuando venían otros coches y/o motos de frente y hacía que éstos tuvieran que apartarse hacia el arcén. Una experiencia más conociendo la verdadera Tailandia.

Lo primero que vimos y lo más característico de Chiang Rai es el templo blanco, la verdad que es un templo en el que te quedas con la boca abierta. La visita fue rápida por la cantidad de gente que hay y hacen que circules rápido. Nos llevaron a comer a un buffet donde había varias opciones vegetarianas. Pero yo seguí en mi línea y opté por un poquito de arroz y mayoritariamente piña. A continuación vimos el templo azul, también característico por su color. 

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Más tarde nos llevaron a un museo de edificaciones típicas al aire libre y por último fuimos a visitar las long neck women (mujeres con cuellos largos). Según la leyenda que nos contaron, los tigres suelen atacar al cuello, los hombres solían salir a cazar y se podían defender pero las mujeres se quedaban en el poblado y se ponían estos collares en el cuello para “protegerse”. Tienen su poblado al norte de Tailandia, muy cerca de Birmania porque son antiguos birmanos que vinieron a Tailandia pero al no poder trabajar en las ciudades se instalaron en la selva. Ahora aquello es una atracción para el turismo. A mi me pareció bastante exhibición sinceramente. La entrada costó 300baht / 7,5€ por persona.

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De vuelta a Chiang Mai nos llovió un poquito pero por suerte estábamos en la furgoneta, era nuestro 4º día y primero que llovió algo, según la predicción meteorológica iba a llover todos los días. Paramos en un lugar donde había una especie de pozo donde salía agua y aire caliente de la tierra. La gente se mojaba los pies en las pequeñas piscinas naturales y los niños cocían huevos de codorniz en otros puntos de agua caliente destinados a ello.

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Tras llegar al hotel y darnos la tan esperada ducha de por la tarde salimos nuevamente a dar una vuelta. Pasamos primero por Chinatown, en Chiang Mai, también con muchos puestos de comida en la calle y luego nos dirigimos hacia el Bazaar Night Market, esto también se puede hacer andando, nos demoró unos 20 minutos. Esa noche picamos algo en el food market con opciones más occidentales: gyozas de verduras y tofu y maíz a la barbacoa junto a una de las cervezas típicas de Tailandia: la Chang y disfrutando de un poco de música en directo.

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Otros lugares que puedes visitar si dispones de más días en el norte son: Pai, Mar wang, Parque Nacional Doi Suthep-Pui, Pueblo Tribal Khun Chankian Hmong.

DÍA 6: CHIANG MAI / KRABI

Teníamos el vuelo al sur con dirección a Krabi por la tarde por lo que esa mañana la aprovechamos para disfrutar un poquito de la piscina del hotel, hacer algunas flexiones y sentadillas y para ir a un centro de masajes; mi hermana optó por un masaje con aloe vera y yo por una exfoliación con fibra de coco. Una experiencia que tampoco debes dejar de hacer en Tailandia. Elegimos uno de los centros de la cadena Lila Thai Massage.

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Volamos con Air Asia, aterrizamos en krabi y cogimos un autobús que nos llevó a Ao Nang, la zona donde nos íbamos a alojar en Krabi; el hotel elegido para estas 2 noches fue: Wake Up Aonang Hotel. Todo bastante moderno y chulo con la única pega de algunas vecinas en nuestra habitación llamadas hormiguitas. Aunque bueno, éste tipo de cosas es normal en Tailandia, al igual que los mosquitos gigantes que cuando atacan te dejan tiritando; yo llevaba una pulsera antimosquitos que me habían comprado, me la puse 2 días y por su fuerte olor a posibles químicos y contaminantes decidí dejar de usarla, para mi era peor el remedio que la enfermedad. Mi hermana llevaba un spray anti mosquitos pero tengo la misma opinión de ellos y creo que en los 11 días me eché un día, a ella incluso le provocó una reacción alérgica. Es verdad que en algunos sitios te devoraban pero es una Exper mía más que tienes en Tailandia. Mi consejo es evitar este tipo de químicos en tu piel y si te pican, mantén tu piel/picaduras hidratadas con algo de agua o también puedes poner algún tipo de aceite balsámico natural para evitar rascarte las. En unos días se te pasarán las ronchas.

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Tras dejar la mochila en el hotel y darnos la ducha tan deseada nos fuimos a descubrir un poco Ao Nang y su paseo marítimo. Esa noche cenamos en un Indio con opciones vegetarianas y veganas: Govinda’s vegetarian, un ambiente tranquilo y cenando sentados en el suelo. Luego seguimos paseando, reservamos la excursión del día siguiente y me comí un helado de mango vegano.

DÍA 7: KRABI

Este día también fue para recordar e increíble la excursión a las islas phi-phi con espectaculares vistas. No se puede describir, tienes que estar allí y verlo. Nos recogió una furgoneta por la mañana y nos llevó al embarcadero donde salían todas las excursiones en speed boat (barco rápido). Yo no sabía si estaba de camino a las phi-phi o en una atracción de agua como las de Port Aventura. El barco iba con buena velocidad y nosotros con él saltando entre las olas; otra experiencia extrema en Tailandia. Si te sueles marear recomiendo ponerte atrás donde se notan menos los saltos y choques contra el mar.

Lo primero que visitamos fue Pileh Lagoon; unas imagen es espectaculares, de película y una sensación increíble de estar viendo ese lugar. Allí mismo nos dimos un baño y luego continuamos hacia Viking Cave donde se escondían antiguos piratas y para ver a los monos que habitan por allí; a continuación hicimos un poco de snorkel y luego atracamos en Ao Tonsai Pier para comer. Un sitio más de buffet donde siguiendo mi rutina, opté por algo de arroz y algo de piña. Tras la comida nos dimos un baño en estas playas paradisíacas y luego volvimos al barco para hacer snorkel una vez más.

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Volvimos al embarcadero y nos llevaron de vuelta al hotel. Pero nuestro día de visitas aún no había terminado, hicimos un pequeño parón, “recargamos pilas” con un coco y sacamos un billete en taxi boat (taxi barco) para ir a Railay Beach, una playa al lado. Allí estuvimos paseando un rato por la playa y volvimos de nuevo a Ao Nang, donde nos alojabamos. La vuelta fue otra experiencia al límite más para recordar; el mar se estaba poniendo algo revuelto, estaba empezando a anochecer y el aire pegaba fuerte.. en esos momentos ya solo te quedaba rezar. Al final llegamos sanos y salvos pero otra experiencia en una atracción acuática elevada a su máxima expresión si que fue.

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Regresamos al hotel y nos preparamos para cenar y dar una vuelta. Esa noche nos alejamos un poco del paseo marítimo y vimos otra zona de Ao Nang, donde también había algún mercado, algo más pequeño eso sí. No había veganos en la zona así que me tocó “echar mano” de trip advisor y acabamos en un restaurante llamado Jungle Kitchen. Por sorpresa fue el primer restaurante que nos encontramos que había que reservar. Aún así, nos dijeron de volver en media hora así que nos tomamos una cerveza en un bar de enfrente donde encontramos a un canario como camarero que llevaba un par de años por allí. El restaurante fue una gran elección, ambiente muy conseguido con bonita decoración y una rica comida: pad Thai (Plato típico tailandés), pedí la opción vegetariana (con tofu) y que no echaran huevo ya que la receta original lleva algo de huevo. Cada plato nos salió por 80baht / 2€. Es verdad que esto fue una excepción porque normalmente gastamos en torno a 600baht en cenar los 2 (7,5€ cada uno) con 2 o 3 platos, 2 zumos y quizá 1 postre. Y este día fue muy muy económico.

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DÍA 8: KRABI / KOH PHANGHAN

Como íbamos un poco justos de horarios para poder ver todo decidimos reservar un taxi privado que nos recogió en el hotel y nos llevó al Templo del Tigre, al norte de Krabi. Empezamos la jornada con una excursión inesperada por la selva, pasamos por un templo donde vivían monjes y luego seguimos adentrándonos en un camino que se supone que te llevaba a Wonderland; momento también para recordar ya que estábamos mi hermana y yo solos, en medio de la selva, con un perro que se unió para guiarnos; ruido de monos, mi hermana algo alterada por nuestro guía (no es muy amiga de los perros). Yo, siendo sincero también me estaba poniendo algo nervioso de toda la situación pero pronto vimos la luz, llegamos nuevamente al templo, nuestro guía (el perro) nos dejó allí y nosotros salimos por donde habíamos entrado.

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Es verdad que en Tailandia te encuentras muchos perros que parece que no tienen dueño y van deambulando de algún lado para otro. Dicen que la gente que no puede hacerse cargo de ellos los lleva a los templos. Quizá nuestro “guia” era uno de estos casos.

Tras esa experiencia encontramos el acceso al templo del tigre, pero para llegar a él había que subir una gran escalera, con un total 1237 escalones; llevábamos buen ritmo por lo que fue un gran entrenamiento. Mi hermana al día siguiente tuvo agujetas. Destacar los monos que se sitúan sobretodo al principio de las escaleras y esperan a que les des de comer. Algunos incluso se ponen delante y si no le das nada, no te dejan pasar. Y como todos los lugares difíciles de acceder, cuando llegas, ves las increíbles vistas y se te pasa todo dolor y sufrimiento pasado.

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Al volver el taxista hizo un par de paradas para que pudiéramos “repostar” para comprar cocos y durián y nos llevó al aeropuerto. De 9h a 13h tuvimo el taxi con chofer privado por 1400baht / 35€. De otra forma no podríamos haberlo hecho todas las visitas en esa mañana y estar a tiempo en el aeropuerto al medio día.

Nos comimos tranquilamente el durián fuera (ya que en el aeropuerto tampoco te dejan meterlo) y cogimos el vuelo con Bangkok Airlines con dirección a las islas de este de Tailandia. Aterrizamos en Koh Samui y todo había ido sobre ruedas hasta ese momento. Estuvimos esperando en el meeting point (punto de encuentro) del aeropuerto para que nos recogieran y llevarán al ferry. Pedimos incluso que llamaran a la agencia para avisar que estábamos allí esperando. Recibí una llamada diciendo que el conductor estaba en otro sitio, porque para entrar al aeropuerto tenía que pagar y lo extraño era que todas las agencias recogían allí mismo a los pasajeros que llegaban. Para ponerlo un poco más feo, estaba lloviendo y fuimos corriendo al sitio donde se supone que estaba nuestro conductor. Cuando llegamos se había marchado porque tenía que recoger a otros clientes. Vimos que nuestro ferry salía desde el otro lado de la isla por lo que nos recomendaron coger otro ferry desde otro sitio más cerca del aeropuerto donde estábamos. Así hicimos, tuvimos que comprar otro billete de ferry y finalmente llegamos a Koh Panghan. Por suerte, nos devolvieron el dinero de ese billete tras solicitar el reembolso.

Como ya era algo tarde decidimos dar una vuelta por Thong Sala, en el sur de la isla y uno de los sitios con más movimiento ya que muchos ferrys atracan allí. Visitamos el Pantip night food market y cenamos en un vegano allí mismo: Capana. Nos atendió un chico italiano muy simpático que suponemos que era el dueño junto con otra chica que andaba por allí. Comida 100% vegana, saludable y todo hecho a mano, según nos comentó. La verdad que nos gustó bastante. Dimos otro paseo y cogimos un taxi compartido que nos llevó a nuestro hotel: koh ma beach resort, situado en la parte norte de la isla, donde está una de las playas más bonitas, Mae haad beach. Finalmente llegamos, casi que estaban cerrando la recepción y eran las 22:30h. En los hoteles anteriores tenían la recepción 24h. En Tailandia amanece sobre las 6 y anochece sobre las 18,30 por lo que todo se hace antes. La ducha al llegar al hotel de ese día no fue muy esperaba sino extremadamente esperada.

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Otra opción para viajar de krabi a Koh Phangan es con un bus que tarda unas 3,5h y luego el ferry. Como he comentado, nosotros optamos por el avión.

DÍA 9: KOH PHANGAN

Es verdad que Koh Phangan no ofrece las vistas tan espectaculares que tiene las islas de krabi. Pero si es verdad que también tienen muchas playas bonitas y por eso es destino turístico para mucha gente, tanto para familias como para jóvenes aventureros. A parte de sus playas, Koh Phangan se caracteriza por la amplia gama de centros holísticos o retiros donde la gente va a sanarse con la práctica de yoga, la meditación y los zumos detox. Y por último, esta isla también es conocida por muchos otros, por la full moon party. La mejor forma para conocer la isla es alquilando una moto y eso fue lo que hicimos, por 250baht / 6€ al día tienes vehículo y mucha más libertad para moverte entre las diferentes playas.

Nosotros estuvimos primero en la mae haad ya que estaba al lado de nuestro hotel, luego alquilamos la moto y fuimos a haad khom beach, desde allí compartimos un taxi boat hasta Bottle Beach, ya que es la única opción para acceder a ella, estuvimos paseando por allí hasta que empezó a diluviar (esa fue la llueva más fuerte que hemos tenido durante los 11 días en Tailandia) por lo que nos refugiamos en un chiringuito de playa.

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La oferta de zumos y smoothies en Tailandia es súper amplia y es verdad que alguna noche o para acompañar a alguna cena si me he tomado alguno, pero durante el día, teniendo al lado la opción de fruta, no dudaba un segundo y mi prioridad siempre era la fruta porque incluso puedes pedir que te la pelen. Y aquí viene la parte negativa, muchísimo plástico de usar y tirar. Algunos restaurantes tienen pajitas sostenibles (de coco o metal). En el resto de sitios, plástico. Yo iba a todos sitios con mi cuchara de metal que me regalaron pero muchas veces, no tenías otra opción y se hizo lo mejos que se pudo.

Volvimos a haad khom beach en taxi boat compartido y de ahí cogimos la moto de nuevo para visitar otra zona: Chaloklum Pier, andamos un rato por la playa y de ahí a cenar, quisimos adelantar un poco la cena de ese día para aprovechar la moto y la luz solar. Debido a toda la oferta de centros detox, yoga etc diría que en esta isla es donde más restaurante veganos había. Nosotros elegimos Pure vegan heaven y la verdad que no nos equivocamos. Filosofía correcta, bonito lugar y todo bastante rico, estaban incluso haciendo unas fotos para un nuevo menú, supongo, y nos llevamos un zumo gratis. Cogimos la moto y volvimos al hotel en moto. Ese día no quisimos alargarlo más y nos quedamos relajados en el hotel. Al día siguiente había que madrugar para seguir con nuestra aventura.

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DÍA 10: KOH TAO

Un tuk-tuk nos llevó al embarcadero del sur de la isla para coger un ferry a Koh Tao. Allí estaba ya esperándonos Eva, la conocí hace unos 8 años en uno de los hoteles donde trabajaba de monitor de gym cuando vivía en Inglaterra y dio la casualidad que ella se fue a vivir a Koh Tao hace un par de meses. Dejamos las mochilas en la recepción del hotel: Amanda Villa y nos fuimos los 3 de ruta. Queríamos descubrir las playas del sur de la isla y optamos por caminar a través de la selva. Llegamos al Banana Rock, pero parece que aún era temprano para sus jefes porque estaba cerrado y eran sobre las 12h del mediodía. Continuamos nuestra ruta hasta Chalok, donde ya hicimos una parada en lugar muy chulo en la playa: KoPPee Espresso Bar & Restaurant que tras un baño en su piscina nos relajamos sentados sobre unos puffs y tomamos algo; las chicas un zumo y yo un coco hidratante y nutritivo. Volvimos andando hacia el hotel y nos preparamos para cenar y dar una vuelta. Si Koh Phangan se caracteriza por el yoga y el detox, Koh Tao es la isla para el amante del buceo. Allí todo establecimiento está dedicado al buceo o con algo relacionado y los que se dedican a otra cosa como por ejemplo alojamiento y hostelería, también te ofrecen el buceo. Nosotros fuimos un poco justo para bucear, necesitábamos algún día más en la isla.

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Esa noche cenamos en un vegano: La carotte qui rit, la comida estaba sabrosa y la disfrutamos. Después fuimos a dar una vuelta por la zona de marcha de la isla. La verdad es que me sorprendió la oferta de lugares de ocio nocturno o quizá no lo había visto igual en otros lugares donde habíamos estado antes. Mucho ambiente y muy occidental con piscinas y jacuzzis en los bares al lado de la playa. Estuvimos tomando una cerveza en uno de ellos: Ac bar & beach club.

DIA 11: KOH TAO / BANGKOK

Aún teníamos medio día antes de partir y lo aprovechamos para ir a Nang Yang, un complejo privado donde se unen 2 islas con un trozo de playa. La entrada al complejo fueron 100baht / 2,5€  y el billete de ida y vuelta en barco fueron 250baht / 6€ por persona. Lo más atractivo es llegar al view point más alto del lugar para disfrutar de sus vistas aunque está tan masificado que había cola para subir.

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Una vez abajo disfrutamos de un baño en el Japanese garden (jardín japonés) donde mucha gente aprovecha para hacer snorkeling. Y en esta zona también llegan muchos barcos con gente para bucear. Tomamos el barco de vuelta a Koh Samui, dimos un paseo hasta el aeropuerto y cogimos un vuelo a Bangkok. Allí nos esperaba el chofer del hotel donde nos alojamos esa noche, llamado: Lilac Relax-Residence. Un hotel muy cerca del aeropuerto ya que la mañana siguiente teníamos nuestro vuelo de vuelta a España.

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DÍA 12: BANGKOK / MADRID

Supongo que el mango es junto con el durián lo que más he comido aquí en Tailandia, sin contar el coco, ¡claro!. Hay tanto mango que tienen hasta un postre típico que lo ofrecen en casi todos los sitios: mango sticky rice, que es mango troceado, arroz con algún tipo de sirope para que se quede pegado y un poquito de leche de coco. La furgoneta del hotel nos llevó al aeropuerto y allí gastamos los últimos baths que teníamos en unos cocos y en un mango sticky rice. No nos podíamos marchar de Tailandia sin probarlo.  El coco más barato que hemos pagado fueron 25baht / 60 cent de €, en un puesto de carretera en Krabi. El más caro, 150baht / 3,75€,  en el aeropuerto de Bangkok. Normalmente costaban 40baht.

Hemos escuchado mucho español, en todas partes. La mayoría de los españoles con los que hemos interactuado eran de Barcelona y alrededores y por lo visto, según Eva, casi todos los que hay en su escuela de buceo en koh tao, también son catalanes. Anteriormente he mencionado mi alimentación durante estos 11 días. Mi hermana ha sido súper flexible conmigo y por ello le doy las gracias porque prácticamente se ha adaptado a este tipo de alimentación sin ningún problema.  

En cuanto al ejercicio, obviamente no he hecho ejercicio de fuerza como tal, salvo un par de días en la piscina y en la playa pero muy poquita cosa. Pero sí hemos hecho ejercicio cardiovascular: varias caminatas y alguna con la mochila sobre los hombros (8-10kgs), la subida de los 1300 escalones, las caminatas a través de la selva, la playa, el snorkelling en el mar,… y debido a la falta de ejercicio de fuerza mi peso disminuyó durante estos días; el día que salimos de Madrid, por la mañana, nos pesamos (mi hermana Cristina: 55.4kg y yo: 65.1kg), tras regresar y pasar la primera noche en Madrid registramos nuevamente el peso (Cristina: 54.7kg y yo: 63.1kg). Hubiera sido interesante también medir el % de grasa corporal pero no pudo ser. Solo lo hicimos por curiosidad, hemos perdido peso, sí, pero nos llevamos muchas e increíbles experiencias, vistas espectaculares,…

Los hoteles los reservamos todos a través de Booking y el gasto total del viaje fueron un total de 2000€ por persona, donde el vuelo fueron 900€ (te puede salir más económico si lo reservas con suficiente antelación); las comidas con las excursiones salieron por unos 500€ y los hoteles con el transporte, en torno a 600€.

Todo el mundo agradece escuchar alguna palabra en su propio idioma, nosotros conseguimos decir: hola «Sàwatdii Kráp/Ká» y gracias «Khop khun Kráp/Ká» El «kráp» lo dice el hombre y el «ka» la mujer.

Si has llegado hasta aquí te doy la enhorabuena y agradecer su lectura, espero que la hayas disfrutado como yo escribiéndola y tengas algunos consejos y/o recomendaciones para tu viaje.

Si quieres permanecer en contacto conmigo puedes hacerlo a través de las redes sociales: Intagram ó Facebook. ¡Que tengas un grandioso día!

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